AQUEL PASEO

Dachau, 2022

Paseé por ese terreno hostil, en primavera, con un niño de dos años y sintiéndome mal por lo inapropiado que era, precisamente, lanzar su inocencia dentro de aquella atmósfera. Tropezábamos con piedras y también con otras personas, pero, sobre todo, chocábamos con el silencio más angustioso que he vivido jamás. Los pocos visitantes deambulaban cual zombis. La opresión en el pecho se sentía como si sobreviniera un ataque de pánico. Leíamos carteles, observábamos los espacios, las fotos… y nos mirábamos entre nosotros y con cualquiera que pasaba cerca. Y al momento bajábamos la mirada avergonzados.

Era curioso ver que el niño estaba más tranquilo de lo habitual, no demandaba atención, ni saltaba de adoquín en adoquín. Transitaba sobre ellos de una forma sutil. Podría decirse que su pequeño cuerpo gravitaba como un planeta fuera de su galaxia. Giraba su cabecita, frecuentemente, buscando a sus callados padres temiendo que fueran a desaparecer, sin él, en alguno de esos tristes barracones, aunque él no supiera el nombre concreto de un edificio que se le antojaba feo y amenazador.

Los veía andar, a ellos y al resto de la gente, en silencio y todos parecían entenderse con simples miradas en un lenguaje que se le escapaba. Sus rostros no solo eran serios, parecían avergonzados, avergonzados de ser personas.

Y es que, en aquel lugar tan poco atractivo, cualquier animal (hasta el más miserable de los gusanos) había sido más valioso que las personas que, forzadas, habían residido en los feos barracones, hacinadas entre sus propios huesos, las ratas, los piojos y las pulgas compartiendo hedores y desolación.

Detenerse en ese terreno era, quizá, una contradicción entre violar la memoria de aquellos que padecieron el horror y la certeza de que esa memoria no debería perderse en ninguna evolución social.

El niño apretó mi mano mientras mi mente evidenciaba, de nuevo, que los horrores son cíclicos y repetitivos. Los humanos nunca aprenden.

Zoran Mušič, aguafuerte de la serie No somos los últimos (c. 1970). Imagen utilizada con fines de comentario y análisis.