Si quisiera hacer poesía soplaría levemente a tu oreja

y te despertaría, sin más.

Como ocasión primera me aventuraría en tus sueños

y con ese ladrón lucharía.

Porque tu fantasía era mía y así la quería, mira con que

egoísta vivías y, pese a ello, respetarías.

Contra ese sobre malvado que cruzó bajo nuestra puerta

yo podría lucirme en tu subconsciente.

Y como una nube volaría sobre tus pensamientos

para hacer de vigía de las sombras que no te acecharían.

Aún con todo pecaría, pues no es enredar hilos lo que debo

sino cortarlos, si hace falta, para que poesía seas tú.

El frío mármol y mi pie desnudo…

….o mi frío pie y el mármol desnudo de aquella habitación escondida.

Añoro caminar por tus palacios y la sensación que aquellos paseos me producían. Recordarlo me hace creer que no era yo, que era otra persona. Y quizá lo era si no me reconozco, como una película muy vivida.

Ahora me siento, como aquel día, escondida en el subsuelo con los murciélagos reposando a unos metros de mi cabeza. Puedo sentir la piedra roja en mi espalda y el susurro del agua al correr por los pasadizos. Todo tiembla mientras los elefantes suben la pendiente del fuerte y mi corazón retumba al mismo paso marcial. Físicamente entera y un espíritu intrépido pero prudente.

Sin embargo, me pregunto por qué me paraliza cualquier inconveniente, por qué me duelen las piernas y la cadera como si fuera una abuela, por qué llueve en mi cabeza ese repiqueteo constante que me nubla el juicio y amontona mis quehaceres. Es por todo ello que he vuelto a aquel lugar de piedra, inventado, que nunca lo he abandonado y que reconozco habito por fases intermitentes de sueño. Porque allí, en sus estancias y en sus dominios, vuelvo a ser yo reconociendo la pureza en la oscuridad y tu extraño poder sobre mi libertad.

IMG_0725