
Recuperar. Ese sentimiento ambicioso. Esa sensación de poder, cercana a un juego infantil. Aún cuando el tiempo parece haber borrado toda huella, el eco de aquella voz rasgada parece perdurar en el aire. Un sonido desafiante que propone una negociación externa y extraña. Pretensión de volver a ser una, completa, superior e ilimitada.
No han pasado las horas, no han pasado los días y menos los meses cuando ella resurge y pretende, con sólo una mirada, quizá con sólo una idea, arrojar al vertedero de la vida esa estabilidad aparente. No ve las arrugas en su cuello y manos, testigos de un presente cuya rutina le esclaviza.
Recuperar, el control de su entorno, la capacidad manipuladora sobre los más próximos. Esa actuación a lo Bette Davis que te deja perplejo. Su intención es sólo esa, volver a tener.
Escapa porque está cerca. El perro, en la puerta de entrada, con las orejas altas, huele el ascensor.
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