Caminos sin salida

    Estoy pensando (decía yo) y es de pensar (añadía mi madre)… si tendrá mi novio con que mear (culminaba mi abuela que no tenía pelos en la lengua). En ese instante aquel pensamiento de mis años juveniles de introversión quedaba en el olvido y se iniciaba una serie seguida de dichos y refranes, siendo la rima la que perdía importancia a la vez que avanzaba la serie. Durante años mi abuela fue perdiendo memoria pero siempre recordaba sus «dichos». Sin embargo llegó el día que los iniciaba decidida y nos miraba buscando en nuestros labios la frase final de los mismos. Entonces comenzamos a preocuparnos. Entró en un camino sin salida y si existía alguna nadie deseábamos que la encontrara.

    Estoy pensando (nada que ver con lo anterior) que…, por llevar la contraria, Grecia allá vamos de nuevo. Concediendo a su gente el beneficio de la duda y deseando disfrutar de todas sus maravillas. Buscaré la cueva de Zeus y el laberinto del Minotauro en Creta, pero también me encontraré a mi misma y espero, es más, deseo y necesito que mi mente vuelva de nuevo a sus caminos sin salida pero llenos de fantasía. La realidad diaria (ni mala ni buena, realidad sin más) los obstruye como roca pesada. Al menos (eso seguro) podré narrar un nuevo viaje. Así que nos vamos encontrando en alguno de esos caminos amig@s. Esperemos salir del laberinto. …;)


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