Singapur 11 y 12 de octubre de 2011

No puedo llevar el ritmo de días atrás porque llevaría a engaño. Estos días en Singapur están siendo mucho más relajados y aunque, como os diré más tarde, ya conocemos la esencia de este país, no la cambiamos por nuestro hotel junto a la playa en isla sentosa. Creo que ya puse una foto.
No se piense nadie que hay que coger un barco para llegar a nuestra isla. No, nada más lejos. Como aquí tienen(y sino copian) de todo pues decidieron que no podía ser que no tuvieran playa y plantearon crear un entorno entre natural y ganado al mar en la misma ciudad. Por tanto aquí llegas fácilmente ya sea en bus o en un tren expres o funicular y pronto con el metro. Sino los resorts aquí instalados ponen un bus al servicio de los clientes y gratuito que les lleva al centro en veinte minutos. Es por ello que compensa gratamente verte en una ciudad como Singapur pero alojados en un pequeño paraíso.
Con este lujo hemos tomado la semana de otra manera y estamos disfrutando de playa y piscina hasta las tres más o menos en que nos descansamos y allá a las seis salimos. Salir antes con este calor es un crimen. Aunque tanto calor en la calle y tanto frío en los interiores nos va a costar una pulmonía.
El día 11 simplemente nos dimos una vuelta por la isla, de punta en punta puede recorrerse en un agradable paseo y ver todas las alternativas que ofrece. Para el que tenga niños (y dinero) esto es una maravilla ya que esta planteada toda la isla como un gran parque temático. Que no tienen olas se las inventan y pueden aprender hasta a hacer surf. Ver todo tipo de pájaros y monos. Jugar a piratas con barcos reproducidos a tamaño natural. Lanzarse con tirolinas de isla en isla. Alquilar bicis y similares autos. Hasta han copiado el parque Güell de Barcelona. Con eso lo digo todo.
Ayer día del Pilar y por tanto significativo para nosotros decidimos esforzarnos y salir. Tras una jornada soleada (anunciaban tormentas pero no hemos visto una desde que llegamos)salimos hacia el centro. Había que conocer la bahía. Nada mejor que ir en metro y al salir estirar y estirar la cabeza hasta, si no vas con precaución, romperte el cuello para contemplar los rascacielos. Y esta es la esencia, bloques de cemento altísimos de dispar diseño. Esto y el consumo. Lo miramos todo bien, foto, foto y más foto. De día no me convence mucho el paisaje para ser sinceros. Además el famoso edificio de tres bloques unidos en lo alto por lo que parece un barco me parece un atentado contra la naturaleza. El acompañante observa el trazado del reciente premio de fórmula 1 de Singapur. En fin, vamos paseando entre los puentes y edificios. Cuando llegamos al Hotel Raffles al que se puede acceder en parte tenemos la sensación de cambiar de ciudad por un momento. Estilo victoriano, muy colonial donde parece que se han alojado personalidades relevantes como Charles Chaplin, rompe con la ciudad moderna manteniendo intacto su carácter. Sólo el ayuntamiento o la catedral de San Andrews parecen seguirle. Por lo demás bloques y más bloques.
Decidimos cenar, pronto(llevamos horario anglosajón en todo), en Indochina. Un restaurante situado en el museo de las civilizaciones Asiáticas. Nos cuesta bastante pero nos lo permitimos porque es el Pilar, el día anterior tuvimos fast food y las vistas a la bahía son únicas. Probamos tres platos: unos rollitos vietnamitas (ricos), un carpaccio de ternera( tan extrañamente condimentado que no notas el sabor de la carne) y unos calamares a la brasa (deliciosos). Dado el precio del vino lo acompañamos todo con unos mojitos(decentes). Los camareros encantadores.
Último paseo por la bahía que al anochecer ha adquirido una belleza propia y única. Nos quedamos con ella.

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