Me levanto como una rosa, he dormido de tirón. Disfrutamos del desayuno en la habitación, es un lujazo ir con calma, hacía tiempo. Tenemos reserva para Sloane square a las nueve y media y nos dicen que van tarde así que nos trasladan en un Mercedes mientras vemos aterrizar un helicóptero(tenemos el helipuerto al lado). Conectamos el wifi para comprobar los correos, actualizar el blog y whatssapear un poco para dar señales de vida. Y directos a la abadía de Westminster.
Hoy sí por fin la vemos y nos encanta. Un detalle la audio guía gratuita que nos ayuda a entender la evolución histórica y las tumbas de los distintos reyes, científicos y poetas. Me fascina comprobar que Isabel I (hija de Ana Bolena y Enrique VIII)se hizo enterrar junto a su hermanastra María Tudor (hija de nuestra Catalina de Aragón). Ambas sin descendencia. Qué curioso, tras tantas vicisitudes vividas, era su hermana. Y al otro lado de la nave, a la misma altura y también con mucha pompa su archienemiga María de Escocia a la que tuvo años prisionera y ejecutó. Fue la venganza del hijo de la segunda frente a la primera, ponerla al mismo nivel.
Paseamos un rato por el claustro y los jardines, el día lo merece, cotilleamos la tienda sin comprar nada y nos dirigimos al metro camino del British Museum. Feo por fuera y bonito por dentro. Me decepciona en cierta manera, quizá esperaba más. Por ello nos centramos en Egipto, Grecia y Roma. Pero sobre todo en los asirios y en los restos de sus Palacios. Los lamassus son impresionantes, ahora entiendo porque luego los copiaron los persas. Damos gracias al ejército de Napoleón por encontrar la piedra rosseta y a Champolion por traducirla y poder acceder a la civilización egipcia y echamos un vistazo rápido al resto.
El plan es comer en Candem Town. No me lo esperaba, no lo imaginaba. Fish and chips mientras pasa una nube, descarga y a patearlo. Tiendas y más tiendas. Comida de todos los países a tu disposición en pocos minutos. Asientos en forma de vespa, figuras extravagantes entre las calles y tiendas y más tiendas para todos los gustos; punkies, góticos, bohemios… Las antiguas caballerizas y establos desde 1850 y pico adaptadas a un genial mercado. Es inevitable no sentir ganas de llenar la panza de comida asiática, marroquí.. Y comprar y comprar. Nos contenemos porque queremos aguantar a China pero cogemos un mini bus de recuerdo y vamos de nuevo al metro porque quiero ver el Madame Tussod y hacerme una foto con el muñeco de cera de Michael Jackson.
El acompañante cede a cambio de pasar a hacer una foto al anden de Harry Potter en King Cross. Decepción tremenda, no es un anden sino una simple pared. Ridículo sin más.
Y aparecemos en el museo. Muy colorido y caro pero tenemos dos por uno. Ante nosotros las réplicas de famosos artistas de todos los tiempos, deportistas y demás personajes influyentes. Muchas logradas de verdad, otras menos. El acompañante contento tras foto con Messi y zas: llego a Michael y aparece rodeado de gente con un panel rojo y una luz que no favorece nada la foto. La razón es simple. Hay un fotógrafo profesional al que le queda mucho mejor la foto y luego la puedes comprar por diez libras. Me niego rabiosa. Compensan mi enfado con un espectáculo de figuras históricas que ves a través de un trenecito, un recorrido del terror, sustos incluidos y un cortometraje en 4D de superhéroes. Bueno, un sitio distinto que me ha entretenido bastante.
Derrotados un día más compramos unas fajitas para cenar en el hotel y una vez allí bajamos al spa una hora tras descubrir que lo tenemos incluido. Volvemos como nuevos a la habitación a concluir la jornada.
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