RELAX

   Son días de un ritmo incesante. Tantas cosas en la cabeza y todo lo quieres hacer bien. Cosas buenas y cosas malas. Tantas otras debes dejar previstas. Sin fallos que te cuesten tu calidad de vida.

   Alquien que se nos va…alguien que seguro llegará. Y a veces, poco que decir. Sólo mirar, esperar que te devuelvan la mirada e intentar entender. Y ese trabajo, a la orden del día, mostrándote las miserias humanas. Mostrándote cómo las personas se olvidan de todo. Se olvidan los unos de los otros, olvidan lo que les unió, olvidan los momentos que gozaron y se atacan. Y me pregunto por qué. En qué instante borró de su cabeza lo bueno que le daba esa persona. Del amor al odio hay verdaderamente un paso. Y tú no puedes hacer nada, escapa a tu control, a tus consejos…y te duele ser tan incapaz. Y llega otra cosa que te aturde pero la haces. Y lo haces bien. Y ves que eres buena aunque no te guste. Y otra, y otra… Y rezas para no volverte como ellos, para no olvidar ni una sola etapa de tu vida ni lo que te dió cada una de ellas. Lo que debes y lo que te deben. Lo que aprendiste se puede olvidar con facilidad. Y eso da miedo. Sin ver la hora de hacer la maleta e irte y volar…………volar. Sabiendo que volverás a todo de nuevo, pero más fuerte y con la psiquis recuperada porque apretar tanto los dientes no debe ser bueno.

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