Aire. Dentro, fuera, aire. Ladridos, pasos, aire. Zumbido de abeja, de mosca, de moscardón, de mosquitos. Siseo de araña. Repta la babosa, salta la rana. Aire, respiro, vida. Naturaleza. Tierra. La rompe el sonido del tren. Camino, avanzo entre las rocas, piso las hojas caídas. Siento el viento, siento la vida. Gotas de agua caen, suenan, vida. La gruta, mi interior, la oscuridad. Aire, luz, agua. Siento el calor, la vida. La roca erosionada de siglos forma la media luna y el océano se retira para que sienta el agua y la tierra. Me hundo en la arena, en la tierra, nazco y muero. Donde todo empieza y acaba. El zumbido quiere despertarme. Vivo en esa tierra. La naturaleza lucha por sobrevivir a mi presencia. Lucha con los hombres, conmigo, contigo. La siento. Las plantas de mis pies abiertas en contacto con la tierra. El sol en mi rostro. El viento moviendo mi pelo. Bebiendo ese agua. Está dentro, soy parte de ella. Debería saberlo, no soy más que eso. Como la vaca, la abeja, el perro o la rana. Para ella no soy más. Sólo destaco por mi destrucción. Cierro los ojos, conecto con ella. La siento y vivo. Desato mi cuerpo.
