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Leyendo y leyendo a veces una se queda con los sesos agua. Esto es así sólo por una razón y es que ya me lo decía mi abuela. Hay otra más poderosa y es que, en definitiva, no se puede llegar a entender todo. Y en esas estaba, ampliando mis conocimientos de escultura barroca fuera de Italia y España. En un manual bastante mediocre, hablando de los sepulcros franceses, se comenta que éstos no caen en exageraciones dramáticas como ocurre en Inglaterra. Sin embargo, posteriormente hablando de los sepulcros ingleses dice que conducen a la exaltación humanista del difunto por lo que no suelen ser demasiado dramáticos. Entonces … ¿Hay unos más dramáticos que otros? ¿En ambos países son poco dramáticos?…
Y por otro lado, con el fondo del asunto entre ceja y ceja, ¿existe un sepulcro que no sea dramático?. Porque lo que es evidente es que, sin muerto, no hay sepulcro, ni tumba, ni jardín de cenizas que valga. Sepulcro igual a muerte. ¿Quién se quiere morir?. El que lo desee sin más no tiene, desde luego, una mente muy equilibrada.
Por otro lado está la fe, esa que desde siempre nos conduce a una muerte serena. Sea la fe del Samurai, la de los antiguos egipcios, la de los mártires cristianos o la de cualquiera que, a día de hoy, confía en que estamos aquí de paso. Bien, sólo la tumba de estos «creyentes» de diversos signos puede no ser dramática por esperada y deseada. El resto miente y su sepulcro es una pura petición de socorro, hasta el del monarca con el panteón mas bello. Oh qué lujo de tumba, qué bella lápida, qué materiales preciosos, qué interesante recuerdo del que se creía estar por encima de los demás. ¡Estás muerto chaval!. Y ahora eres un espectáculo para el resto de la humanidad. Gracias por esa concesión.

