No había oído hablar de él pero salí encantada del Guggenheim de Bilbao. Quizá contribuyó poder visitar la obra a la una de la madrugada entre la oscuridad de la noche y la música de los tangos de fondo. Un ambiente, sin duda, singular. Entrar a las salas donde se exponían sus cuadros fue entrar a la luz y al color, un enorme resplandor.
David Hockney es un artista británico de los más influyentes del siglo XX (de estos que se codean con Andy Warhol y con obras vendidas que pasan el millón de euros), nació en 1937 y como es lógico ha pasado por varias fases durante toda su vida. Antes de todo os remito a su web (http://www.hockneypictures.com/home.php) donde podréis ilustraros mejor que con mi simple anécdota.
La obra de Bilbao es un paseo por los paisajes de Yorkshire y se trata de casi 200 lienzos pintados al oleo, acuarela y lo más sorprendente también algunos realizados con el ipad. El tamaño de las pinturas es considerable y más el de algunas composiciones realizadas con distintos paneles que se unen para formarlas. En estos cuadros expuestos y realizados en los últimos seis años se observa un amor por la naturaleza y un deseo de convertir un paisaje vulgar en algo espectacular. Se nota que ha trabajado mucho con la fotografía y ha dado a su obra un toque muy personal. Cuando un artista te impresiona al punto de consultar inmediatamente su biografía significa que te ha transmitido algo, que te ha llegado. Me transmitió VIDA y me encantó ver un video que grababa esas horas de pintura y trabajo. Vi que disfrutaba y me gustó aún más.
Os animo a que curioseéis sobre él.